Dinero (sólo) electrónico, ¡a favor!

Dinero electrónico y sólo electrónico. ¡Que desaparezcan los billetes y monedas!, y que sólo puedan realizarse transacciones mediante transferencias, tarjetas de crédito o débito y monederos electrónicos, siempre nominativos, siempre rastreables. Acabemos o reduzcamos el fraude fiscal, la economía sumergida, los tráficos ilícitos, el dinero negro y el pago de comisiones.

Personalmente, ya pago siempre con tarjeta de crédito o mediante transferencia bancaria, llevo pocos billetes en la cartera, realizo frecuentes transacciones de comercio electrónico (aquí mi medio favorito de pago es Paypal si tengo esa opción, si no transferencia o tarjeta de crédito, pero siempre en proveedores en los que confío) y estoy habituado al uso de un monedero electrónico, aunque éste sólo valga para el transporte público, en el área metropolitana de Granada.

No tengo ningún miedo ni prevención en que se sepa dónde, qué, a quién y cómo pago o cobro, ni tampoco lo tengo a perder en esta materia mi privacidad (que a lo postre es el principal argumento que esgrimen los contrarios al E-money) y querría que nuestros políticos y mis conciudadanos tampoco lo tuvieran y fueran realizándose las acciones necesarias para que llevemos a cabo este paso de gigante en la transparencia económica y financiera.

Muchas son las ventajas que encuentro en un uso exclusivo de dinero electrónico y algunas las desventajas:

A favor

1. Comodidad en las transacciones, sin bolsillos llenos de monedas y continuas visitas al cajero o a la entidad financiera para retirar efectivo
2. Mejor control de la masa monetaria por los Bancos Centrales
3. Golpe importante a los tráficos ilícitos de drogas, armas y personas, y nada más que por esto ya merece la pena
4. Sería un duro revés para los paraísos fiscales
5. Obligaría a que dejara de haber zonas grises de tolerancia institucional en materia de prostitución y consumo de drogas que o bien se legalizan, controlan y pagan impuestos o bien, si no tienen que tener cabida en el sistema, que no la tengan y habrían de erradicarse
6. Se acaba de una vez con el dinero negro, puesto que siempre se conoce el titular del dinero electrónico. Recordemos que en España están (o estaban) la mitad de los billetes de 500 euros de la Unión Monetaria, aunque ni usted ni yo los hayamos visto)
7. Hace muy difícil el pago de comisiones tanto dentro del país como en operaciones exteriores. Luchemos contra la corrupción en la política, en las administraciones públicas y en el mundo de la empresa
8. Desaparecerían los “fondos reservados” de incierto destino y sólo con autorización judicial debieran poder hacerse estos pagos.
9. Habría un mejor (y esto es siempre más justo y equitativo, aunque aquí se note mi deformación profesional) control fiscal a través del rastro bancario, lo que reduciría el fraude tributario dando transparencia al sistema

En contra

1. Perdida de privacidad ante la administración, la banca y la familia (En los blogs lo llaman la llegada del Gran Hermano si triunfara el E-money)
2. Deficiente seguridad en las transacciones electrónicas con riesgo de falsificación, estafas y usos fraudulentos (La realidad es que hoy día casi todo nuestro dinero está ya depositado en asientos electrónicos en las entidades financieras y somos muy vulnerables a los nuevos delitos informáticos)
3. La desaparición de “pequeños” tráficos ilícitos y de tirones y robos de carteras deja sin ingresos y sin posibilidad de acceder a ellos a una parte de la población que busca sus sustento al margen de la ley
4. Puede Impulsar la vuelta al primitivo trueque para seguir manteniendo actividades ilícitas
5. La web del Banco Central Europeo (BCE) expone para justificar el uso de efectivo que si se eliminara el mismo, ciegos y mendigos tendrían un problema

Cuando se planteó la Unión Monetaria en Europa ya hubo partidarios de que el Euro nunca hubiera visto la luz impreso en billetes o acuñado en monedas y preferían que naciera únicamente como dinero electrónico.

Sin embargo, a la Unión Europea le faltó el valor y la anticipación necesaria para dar este salto evolutivo que hubiera supuesto un duro golpe para todo tipo de tráficos ilegales, corrupción, comisiones ilícitas, economía sumergida, dinero negro y fraude fiscal y no solo prefirió no abordar el dinero electrónico, sino que optó por la política de no preguntar en los cambios en efectivo de monedas nacionales por el nuevo euro.

En la red pueden encontrarse también interesantes artículos, blogs, opiniones y referencias –a favor y en contra– sobre el tema:

Artículo en El País escrito por L. Meyer y L. Guerricagoitia y titulado “El dinero: de plástico, por favor” en el que se aborda el estado del debate sobre la implantación del dinero electrónico y la abolición de billetes y monedas en países como Islandia, Finlandia o Japón y las valoraciones de expertos y particulares al respecto. Opiniones sobre el artículo en la web de Enrique Dans.

Artículo en El País escrito por Guillermo de la Dehesa denominado “La gran ventaja de un mundo sin dinero en efectivo” en el que su autor aboga por la desaparición paulatina de las monedas y billetes en favor del dinero electrónico para terminar con actividades ilícitas y la economía sumergida, e incorporado a la relación de artículos sobre el tema por sugerencia de Armando Monedero en un post.

Artículo en El Economista.es del catedrático Niño Becerra “Está cantada la sustitución del dinero en billetes por electrónico en cinco años” con bastantes opiniones de lectores.

Artículo en El Blog Salmón: ¿El fin del dinero en metálico?

Nota del autor: artículo escrito a petición del lector Eduardo Portolés al que agradezco enormemente la propuesta remitida y con gusto aceptada.
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14 Comentarios | Leído 2427 veces

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14 opiniones en “Dinero (sólo) electrónico, ¡a favor!”

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    1. EDUARDO PORTOLES dice:

      Interesante propuesta.

      Resulta curioso observar que en la potenciación del e-money podrían concurrir intereses tan dispares como el de la sociedad civil(por la comodidad de su manejo), el de las administraciones públicas (por el control de la masa monetaria, de las actividades ilícitas y del fraude fiscal) y el de las entidades financieras (por sus ventajas puramente mercantiles). Tal insólito punto de encuentro podría constituir el apoyo de palanca que ya buscaba Arquímedes para mover el mundo, en nuestro caso, hacia una mayor equidad, solidaridad y justicia social. Sólo es preciso fomentar la demanda de los ciudadanos en favor del uso del dinero electrónico hasta que aquélla alcance una masa crítica sufiente que llegue a ser tenida en cuenta por la gobernanza global.

      Las razones que invoca el BCE para mantener el efectivo no son, a mi parecer, concluyentes. Tras constatar que existen 800.000 millones de € en circulación, señala como ventajas de este medio de pago, entre otras de menor rango, las siguientes:
      – que es un instrumento de pago barato, manifestación discutible si se compara el coste de la transacción electrónica con la ventaja para el ciudadano de mantener saldos más elevados en sus cuentas bancarias;
      – que es más difícil de falsificar o de utilizar fraudulentamente, aspecto también cuestionable toda vez que la tecnología actual, a través de chips, SMS y claves de confirmación, ya se entorpece cualquier uso indeseado de los medios electrónicos de pago.

      Por otra parte, las limosnas, que parecen preocupar tanto al BCE, pueden ser proporcionadas por los benefactores en especie (*) o bien canalizarse a través de aquellas OO.NN.GG. que vienen prestando ya sus servicios a ciudadanos sin recursos.

      Finalmente, para los colectivos con alguna discapacidad, también objeto de mención por el BCE, podrían, con cierta facilidad, ser desarrolados dispositivos de cobro o pago específicos, quizá adaptándo los actuales para una interacción multisensorial.

      En definitiva, también yo estoy a favor del dinero electrónico, aunque puedo comprender cualquier inercia u oposición ciudadana ante un cámbio en sus hábitos, como hemos tenido ocasión de comprobar recientemente con el tabaco.

      (*) en lugar de un “euro para un bollo” puede ser propocionado el propio “bollo” en la panadería más próxima (ayuda “finalista”, sin duda, más eficaz).

      1. Eduardo, muchas gracias por tu aportación. El BCE no parece que esté por la labor de acabar con el dinero físico y sus argumentos no son de mucho peso. Como bien señalas, el dinero electrónico, podría ser un punto de convergencia de intereses muy dispares y podría aportar interesantes buenas ventajas para distintos colectivos. Por ejemplo, para personas con minusvalía, podría ser mucho más cómodo y seguro pagar con dinero electrónico y recibir, por ejemplo, un mensaje en el móvil que le indicara verbalmente el sitio de pago y el cargo realizado. La mendicidad no creo que haya que fomentarla, sino erradicarle a base de educación y buenos servicios sociales. No puede ser un medio de vida y menos si lo controlan mafias nacionales o extranjeras. Sobre lo de falsificación, no creo que variara mucho la situación actual, donde los asientos electrónicos en el banco pueden ser también alterados por hacker. Las entidades tendrían que invertir en tecnología todo lo que se ahorrían en movimiento y custodia del dinero físico.

        Un saludo.

  2. @deliodiaz dice:

    Para los que no tenemos nada que esconder la propuesta sin duda debería ser irrechazable.

    En mi opinión el mayor problema de la implantación de este sistema, sobretodo en España, sería el factor cultural. Mucha gente de mediana edad en adelante que conforma buena parte de nuestra población todavía otorga valor a un papel o a una pieza de metal y no concibe la existencia de dicho valor sin un medio físico. En Galicia a finales de mes asistimos a un fenómeno curioso que se repite a finales de mes en todos los bancos y cajas: una cola de jubilados que parecen legión con su cartilla en mano, solicitan en caja que les den el importe de su pensión (supongamos 700 euros), los cuentan, ven que están todos, cogen una parte (volvamos a suponer 300) y acto seguido ingresan el resto. El becario cajero en prácticas pone cara de sorprendido la primera semana preguntándose si no sería más lógico que hubiesen retirado sólo los 300 euros que necesitaban. En su segunda semana, los jubilados que ya conoce le explican que la única forma de comprobar que efectivamente han cobrado “íntegra” su pensión es retirando todo el dinero para poder contarlo…

    Efectivamente, el camino es el E-money pero aún nos quedarán algunos años.

    1. Graicas Delio por tu aportación. Llevas toda al razón en que uno de los sectores de población a los que más les costaría el cambio es el de los mayores, pero muchos de ellos -los urbanos al menos- son, como yo, usuarios de transporte público y están acostumbrados al uso y recarga de monederos electrónicos para pagar el autobús. Si se adaptaron al Euro, también lo harán al dinero electrónico

  3. luisjos dice:

    Ojala Jesús, pero tu idea está más bien en el marco de la utopía , pues se controlaría al poderoso que no podría campar a sus anchas.

    Por cierto la AEAT podría hacer mucho más en la identificación, embargo y control de las cajas de seguridad bancarias, que no son para guardar los calcetines precisamente

    1. EDUARDO PORTOLÉS dice:

      Reproduzco, a continuación, el artículo PAGAR ACERCANDO LA MANO publicado por ADREU MANRESA en el diario El Pais del día 24/02/2011. Resulta alentador que la “desaparición del efectivo” deje de ser considerado una utopía.


      “Comprar por contacto es usar un microchip en la palma de la mano, un circuito incrustado en la tarjeta bancaria, y acercarlo al punto terminal de venta electrónica. Sin el freno del registro y el pin secreto. El dinero de bolsillo para microcompras será finalmente de plástico, virtual. Se acaba la época del metálico. No hará falta ir con un monedero para adquirir el diario en el quiosco, desayunar, tomar un taxi, el metro o el autobús. Los pagos de hasta 20 euros en el conjunto de las islas Baleares se podrán efectuar con un simple contacto de la tarjeta Visa La Caixa con el terminal de cada negocio. Esa nueva época comienza en el archipiélago y se extenderá por toda España. Se basa en la tecnología NFC, que ya está implantada en algunos teléfonos inteligentes.

      El cliente no rebuscará entre la calderilla los euros para ajustar el pago de un menú o adquirir una ensaimada. Tarjetas de nueva generación, “con una tecnología paralela a las de móvil pero más sencillas y cómodas”, según los promotores del negocio, facilitan la operación. En Europa existen unos 30 millones de tarjetas capacitadas para esta maniobra.

      La nueva tarjeta de compra por contacto nació en 2009 y se experimentó en plan piloto en 2010 en la localidad catalana de Sitges. Baleares es la primera comunidad en la que se implanta su uso antes de dar el salto a todo el territorio.

      “Queremos capturar muchos más clientes”, reconocen en La Caixa. “Es una palanca comercial para tener más clientes”. El mercado de Baleares, con 1,1 millones de habitantes, recibe más de 10 millones de turistas anuales. La entidad asegura tener 130.000 usuarios de tarjetas en las islas y contar con más de 5.000 puntos lectores (terminales).

      “Nos gustaría eliminar el dinero físico”, confesó el director general de La Caixa, Juan Antonio Alcaraz, en la presentación de la novedad junto a Luis García, de Visa, y la alcaldesa de Palma, Aina Calvo, quien apostó por “una ciudad inteligente” que “haga la vida más fácil a la ciudadanía, en un contexto más sostenible”. Los autobuses de la EMT de Palma, la tarjeta ciudadana y los taxis están vinculados tecnológicamente al plan.

      Comprar por contacto es usar un microchip en la palma de la mano, un circuito incrustado en la tarjeta bancaria, y acercarlo al punto terminal de venta electrónica. Sin el freno del registro y el pin secreto. El dinero de bolsillo para microcompras será finalmente de plástico, virtual. Se acaba la época del metálico. No hará falta ir con un monedero para adquirir el diario en el quiosco, desayunar, tomar un taxi, el metro o el autobús. Los pagos de hasta 20 euros en el conjunto de las islas Baleares se podrán efectuar con un simple contacto de la tarjeta Visa La Caixa con el terminal de cada negocio. Esa nueva época comienza en el archipiélago y se extenderá por toda España. Se basa en la tecnología NFC, que ya está implantada en algunos teléfonos inteligentes.

      El cliente no rebuscará entre la calderilla los euros para ajustar el pago de un menú o adquirir una ensaimada. Tarjetas de nueva generación, “con una tecnología paralela a las de móvil pero más sencillas y cómodas”, según los promotores del negocio, facilitan la operación. En Europa existen unos 30 millones de tarjetas capacitadas para esta maniobra.

      La nueva tarjeta de compra por contacto nació en 2009 y se experimentó en plan piloto en 2010 en la localidad catalana de Sitges. Baleares es la primera comunidad en la que se implanta su uso antes de dar el salto a todo el territorio.

      “Queremos capturar muchos más clientes”, reconocen en La Caixa. “Es una palanca comercial para tener más clientes”. El mercado de Baleares, con 1,1 millones de habitantes, recibe más de 10 millones de turistas anuales. La entidad asegura tener 130.000 usuarios de tarjetas en las islas y contar con más de 5.000 puntos lectores (terminales).

      “Nos gustaría eliminar el dinero físico”, confesó el director general de La Caixa, Juan Antonio Alcaraz, en la presentación de la novedad junto a Luis García, de Visa, y la alcaldesa de Palma, Aina Calvo, quien apostó por “una ciudad inteligente” que “haga la vida más fácil a la ciudadanía, en un contexto más sostenible”. Los autobuses de la EMT de Palma, la tarjeta ciudadana y los taxis están vinculados tecnológicamente al plan.

      El mercado de pequeños pagos en España supone el 35% del tráfico monetario y las transacciones de bajo valor suman 79.000 millones de euros. Aunque solo el 5% se realizan con tarjetas.

      El nicho abierto para captar capitales y usuarios es grande. La presentación de este sistema ahondó en las colas en los comercios de alta densidad de clientela y los bloqueos en caja para ajustar el cambio, el tecleo del pin y la conexión telefónica. El acto tuvo como escenario la sala de pinturas grandes de Anglada Camarasa del CaixaForum Gran Hotel de Palma, un edificio modernista de Domènech i Montaner de principios del siglo XX donde se inició el boom del turismo, entonces denominado “la industria de los forasteros”.


      ¡Ojalá que este tipo de iniciativas bancarias se extiendan porque cuenten con una mayor demanda ciudadana!

    2. Luis, las utopías a veces acaban haciéndose realidad y no creo que tardemos mucho en un uso masivo (aunque no exclusivo ni controlado, que ya se ocuparan los políticos y los diferentes grupos de intereñes de eso) del dinero electrónico. Sobre las cajas de seguridad, te doy la razón en que podríamos hacer mucho más, pero en uno de los últimos número de Carta Tributaria se menciona un reciente fallo de tribunales en los que anula los requerimientos masivos para identificación de cajas de seguridad.

  4. Andres Rodríguez Vegazo dice:

    Estimado Jesús y demás compañeros:

    Realmente alucino leyendo las bisoñas conclusiones de esforzados luchadores contra el fraude fiscal.

    Colocar el dinero en efectivo en el ara y hacerlo desaparecer puede facilitar en algo el control fiscal pero a qué precio.

    Si continuáis por esos derroteros os veo planificando la vida fiscal de los contribuyentes desde su nacimiento hasta su óbito. Y ¿con qué derecho? Eso tiene un nombre INTERVENCIONISMO, INTROMISION EN LA INTIMIDAD, VULNERACION DE DERECHOS, PLANIFICACIÓN ESTATAL…ETC.
    ¿Por qué no la implantación de un chip de nacimiento con un código y protocolo de buenas pautas de conducta tributaria.

    No quiero seguir porque conozco bien al autor y no creo que bascule hacia esas posiciones, pero la sóla persecución del fraude no puede justificar determinados comportamientos cercenadores de la libertad.

    La eficiencia y rentabilidad de las TIC (tecnologías de la información) querido amigo Jesús no se pueden imponer a nadie o estaremos entrando en un comportamiento fascistoide en aras de la eficacia ¿te suena?.

    Lo diré de otra manera, ¿Por qué tengo que tener una tarjeta de crédito con una entidad bancaria?. Imponerlo atenta contra derechos constitucionales, como lo hace el uso obligatorio de INTERNET y asistiremos a sentencias de los organos judiciales internacionales que así lo rexconozcan en un futuro no muy lejano.

    Quiere decir que estoy en contra del progreso, obviamente el NO más rotundo vaya por delante.

    Pero creo que hay que repasar la Constitución y respetarla antes de hacer planteamientos para luchar contra el fraude, pues esta lucha no lo justifica todo.

    Piensa que el suero de la verdad nos diría donde está Marta del Castillo que es a mi juicio al menos tan importante como combatir el fraude fiscal sino mucho más para la colectividad, y sin embargo no se te ocurre proponer su uso.

    El dinero electrónico se podrá utilizar para facilitar a los seres humanos sus transacciones, su cotidiano vivir (monederos electrónicos, VISA CARD, etc), pero no imponer su uso y amparar la imposición en la hipotética lucha contra el defraudador capitalista, ya que suponemos que el ciudadano de a pié lo debe ver con buenos ojos pues no tiene capacidad defraudatoria (intención es otra cosa).

    No es ese el enfoque. Alguien acertadamente ha hablado de los hábitos y costumbres, esos hábitos son más del ciudadano de calle en el uso de las monedas (pensemos en gente mayor a los que estamos haciendoles la vejez imposible por esa tiranía de las TIC ¡¡¡no hay derecho¡¡¡).

    Al gran capital no le importa tanto como pensáis el cambio del dinero efectivo por cualquier otro patrón de intercambio (oro, piedras preciosas, joyas, obras de arte,etc), y es al gran fraude al que debemos combatir.

    Una pregunta ¿Creeis que controlamos los gastos con tarjetas de otros países no U.E., de paraísos fiscales?. Sí respondéis que sí os puedo dar unas cuantas lecciones de como los gibraltareños (“llanitos”) pagan con su plástico y no nos enteramos.

    Es el dinero y los billetes de 500 euros y su trasiego en blindados lo que precisamente nos ha permitido regularizar, eso sí muy delicadamente, esos comportamientos fraudulentos.

    En definitiva creo que apoyáis una finalidad loable con unos medios censurables en el lenguaje de la libertad, o dicho de otra forma: el fin no justifica los medios y nuestras largas horas en la Recaudación Tributaria nos juegan malas pasadas a la hora de valorar ese bien preciado que es la libertad para elegir, pues la eficiencia a veces construye torres de babel tributarias, que es una forma metafórica de aludir a una fiscalidad internacional desordenada y provocadora de que el primero que retire el efectivo que aguante el palo financiero.

    Gracis por vuestro tiempo y trabajo en este blog y perdonad a un dasarraigado tributario, que no deslocalizado.

    Saludos Andrés Rodriguez Vegazo.

    1. Armando Monedero dice:

      Algunos comentarios de un abolicionista:

      1) se puede utilizar como medio de pago no sólo la tarjeta de crédito, sino también la de débito, el e-DNI, el monedero electrónico, etc. El beneficio para la banca de la supresión del efectivo no debería estar tanto en cobro por el uso de la tarjeta como en los mayores saldos banarios a su disposición para conceder créditos.

      2) La abolición del efectivo ha de ser una decisión global: todos los Estados emisores al unísino, si se pretende que sea eficaz; además, debería implicar la simultánea supresión del secreto bancario allí donde aún subsiste. No debe de ser tan descabellada la idea cuando hay paises como Japón, Suecia y Finalandia que ya la proponen abiertamente. Curiosamente, son tres naciones socialmente avanzadas y disciplinadas, cuyos ciudadanos se plantean sin ambajes perder ciertos grados de libertad en aras de una mayor equidad y de reducir los tráficos ilícitos (armas, personas, órganos, etc.), no en aras de una mayor eficacia estatal recaudatoria. (Este acotamiento de la “libertad individual” está hoy sujeto a debate social también en otras materias).

      3) Han de ser los ciudadanos, no los gobiernos, quienes impulsen, en su caso, la supresión del efectivo; comparto la idea de que no puede plantearse tal medida desde una óptica tributaria o desde cualesquiera otra visión restringida. Como sugiere el contertulio “deliodíaz” ut supra, “Para los que no tenemos nada que esconder la propuesta sin duda debería ser irrechazable”. Correspondería a los poderes públicos -eso sí- dar a conocer que tal posibilidad existe, para que ésta sea ampliamente debatida por la opinión pública y, finalmente, sea adoptada o no. Ante la falta de atención de los poderes públicos, el único fin al que un ciudadano puede aspirar es a que se difundan y debatan las ventajas e inconvenientes de la supresión del efectivo.

      4) Como estudia la Ciencia de la Hacienda Pública, los diferentes estados utilizan la emisión de moneda como “señoreaje” y como “impuesto de la inflación”, el cual grava soterrada y regresivamente a todos los ciudadanos.

      5) Los ciudadanos, por tanto, no podemos esperar que los estados espontáneamente dejen de recurrir a tal emisión. Como corolario, sería precisa, quizá, una postura más beligerante de la sociedad civil, siempre que esté convencida -claro está- de dos aspectos:
      a) que los “pros” de la supresión del efectivo superan a los “contras” y
      b) que hay que “ser realista, pidiendo lo (aparentemente) imposible”

      Para terminar, creo recordar que en Mt 22,21, se dice “Dad al César lo que es del César, entregad a los coleccionistas las monedas con interés numismático y, a la hora de pagar, hacedlo con plástico”

      1. Muchas gracias por tu interesante y constructivo comentario.

        1. ARMANDO MONEDERO dice:

          Estimados blogueros:

          Leo hoy con agrado que Guillermo de la Dehesa, ex-secretario de estado de Economía, en el foro Economismo, dedicado esta semana a la “lucha contra la corrupción”, propone como medida más rápida para acabar con la misma y, de paso, con el tráfico de drogas, de muejeres y niños, de órganos humanos, de armas, etc., la consistente en dejar de emitir billetes de denominaciones altas en dólares, euros, yenes, francos suizos y otras monedas relevantes.

          Ya con anterioridad, el día 13/10/2007, Guillermo de la Dehesa había publicado en El País un magnífico artículo titulado “La gran ventaja de un mundo sin dinero efectivo”, de lectura recomendada.

          Cordiales saludos

          1. Armando, muchas gracias por tu aportación. He incorporado el artículo a la relación incluida en el Blog y te he citado.

  5. gñasfla dice:

    No soy ningun experto en la materia, asi que viendo las ventajas y desventajas expuestas tengo varias dudas que me gustaria compartir y ver si alguien puede explicarme mejor.
    Ventajas: 1.La comodidad me parece un argumento banal tratandose del tema de la obligatoriedad del dinero electronico unicamente.
    3.Si la gente quiere droga o cualquier otra cosa ilegal no creo que esto lo evite ni ponga ninguna traba importante.
    4.No creo que a los paraisos fiscales llegue actualmente el dinero en metalico.
    5.Igual que el punto 3
    7.Tampoco creo que la corrupcion se evite, no creo que los politicos corruptos vayan por ahi pasandose maletines de dinero en metalico, sino haciendo adjudicaciones de contratos, contrataciones a dedo, etc
    8.La partida presupuestaria de fondos reservados ya esta controlada por el gobierno y no creo que sea en forma de billetes y monedas
    Desventajas:1.Esa privacidad que perderiamos me parece que hace tiempo que la perdimos
    2.De igual modo el nivel de seguridad tampoco creo que cambie demasiado
    3.Igual que el punto anterior, ya que la mayoria de los robos actualmente no son de dinero en metalico

    Decir que ante este tema no tengo una posicion de a favor o en contra actualmente y agradecer a todos las aportaciones.

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